sábado, 12 de octubre de 2013

Las redes sociales



Por: Mauricio Pinzón Blanco

Por cosas de la vida, porque es esa la respuesta que le damos a lo que no podemos explicar, sufro de un vehemente insomnio que noche tras noche pareciera apoderarse de lo más hermoso que me puede pasar en el día: dormir. Aunque desde ya sospecho que en sus retorcidas mentes se debe iniciar una controversia furibunda que pone en tela juicio si es cierto eso de que lo más hermoso que le puede suceder en el día a un buen cristiano es dormir, debo decir que bajo las circunstancias actuales la respuesta es sí, y lo positivo de todo esto es que gracias a este insomnio he podido dedicar más tiempo a mis amigos, que no sé donde están, no sé que hacen en realidad y ni si quiera sé si aun viven (...), y todo esto gracias a las redes sociales, lugar donde se hace más fácil la interacción, donde se puede dar un abrazo, un beso o una sonrisa a través de un “muñequito”, haciéndonos olvidar que el amor y el afecto es algo que se debe dar cara a cara y no por medio de un computador….Nuevamente sospecho que sus mentes aun mas retorcidas comienzan a polemizar y objetar mi anterior afirmación, al advertir que uno no solo puede dar muestras de cariño frente a frente y que es válido hacerlo por cualquier medio, pero vieran lo fácil que es enviar algo como esto y lo difícil que es probarlo en la realidad.

Durante todas estas noches he podido notar que no solo yo sufro de insomnio, es más creo que un noventa por ciento de mis amigos y contactos, que en la virtualidad resultan ser lo mismo, lo padecemos y ciertamente decidí realizar este artículo de opinión en primera persona porque no puedo ser hipócrita, me baño con el mismo lodo que ustedes se bañan, pues permanezco online 24/7 publicando toda clase de estupideces y otras tantas más serias, que en ultimas me generan esta pequeña inquietud: y que es lo que nos mantiene tan expectantes tan pegados y tan atentos a las redes sociales como para dejar de lado el sonido del viento cuando roza con los arboles o la sensación que despierta el paso de un  avión cuando todo está en silencio entre muchas otras cosas que dejamos de percibir por estar tan concentrados en estos espacios virtuales.

Alguna vez escuche a alguien, creo que tenía alguna trascendencia en mi vida o de lo contrario no lo recordaría, formularse una pregunta referente al porqué los niños se la pasan tanto viendo televisión, para posteriormente concluir que dicha razón radica en el asombro que produce el aparato como tal y que mas allá de los contenidos televisados, los programas chatarra (pirry, séptimo día, los noticieros…), el fútbol y adicional a esto la cantidad de dibujos animados –exquisitamente sórdidos-  todo nace de esa fascinación que  produce aquel invento llamado televisor, y todo porque ya es bastante curioso que algo genere imágenes y reproduzca el sonido. Sin lugar a dudas, es una afirmación considerable pues es naturaleza de todo buen cristiano necesitar del circo y el entretenimiento.

La pantalla ya sea de un celular o de un monitor de computador  en principio es lo mismo y se configura como un dispositivo que posibilita algunas de las  funciones que presta el televisor, sin embargo esto no parece aclarar la cuestión central, y resulta necesario evaluar la respuesta desde otra perspectiva más humana y no desde lo material, aun que paradójicamente le damos mayor relevancia a lo tangible que a DIOS.

Por lo anterior, de manera arriesgada, me atrevo a afirmar que dicha fascinación es causa y efecto de la barrera que pone la sociedad para aflorar y expresar nuestras emociones y pensamientos en la realidad y que dicha sociedad es víctima de su propio frankenstein al dar vida a una generación tremendamente sentimental, doblegada y a la vez habida por cumplir sueños que se estallan en la nada, donde a fin de cuentas todo termina en una gran frustración que causa una inmensa ansiedad y se mezcla con depresiones inimaginables ocasionando un desborde y un desmadre de frases y conclusiones solo aplicables a la realidad de la persona que las piensa, y que a su vez claman por aprobación y respaldo de personas cercanas o de terceros muchas veces desconocidos y qué mejor opción que una red que ofrece “FAV, RT, LIKE, SHARE” con un solo click y  en un solo segundo desata en las personas que habitan en la “comunidad virtual” sensaciones de fastidio , felicidad, rencor, envidia, solidaridad, enamoramiento, asco y muchas otras mentiras de la condición humana que nos vuelven más animales de lo que ya somos. Vale la pena aclarar que no solo se comunica o se expresan ideas a través de palabras, también se puede acudir a las imágenes y videos que permiten dejar al descubierto nuestra manera de pensar y de sentir. Y es que al hacer un análisis general de las publicaciones en determinada red se puede observar “drama en todas partes”  donde un gran número de personajes virtuales marcadamente influenciados por el modelo mexicano de novela (Culebrón), expresan sus sentimientos más profundos, furibundos y existencialistas todo con el fin de sacar a flote lo que emerge del alma e inyectarse algo de tranquilidad.

Cuando escribo drama no estoy descalificando ni juzgando a nadie, solo hago una interpretación probablemente controvertible de lo que en últimas es la vida real o mejor nuestra vida real - una tragedia- que sin duda hemos sabido trasladar a estos espacios en la red tal vez en busca de una respuesta para por fin aflorar nuestros sentimientos y nuestra verdadera forma de pensar, ante tanta represión y tantos señalamientos hipócritas, de lo que consideramos nuestro entorno social..!  

Sea cual sea la razón o los motivos  ya hacemos parte de una sociedad on-line y debemos aceptarlo o iniciar una fuerte protesta en contra de la vida virtual que pretende llevar la humanidad en general, no de doble moral como siempre, donde nos desentendemos del tema solo porque creemos que no somos virtualmente adictos por no escribir cada tontería que se nos viene a la cabeza o porque no opinamos ni comentamos nada, pues dicho sea de paso a mi modo de ver las cosas, la gente que no opina ni expresa nada por determinado medio social en la red pero si las habita en silencio, son personas con una excesiva capacidad para aceptar lo que se les venga encima pero también con una enorme facilidad para ignorar y ser indiferentes, contrastado con otro tipo de personas pasivas en la red que si bien no opinan sí generan cierto fastidio cercano al empalagamiento por los contactos que si lo hacen reiteradamente en el día. Lo anterior se puede argumentar seguramente por el mismo daño que les causo el entorno social  a sus vidas en cuanto a  su emocionalidad y a sus sentimientos o cómo mas se puede explicar el silencio y la indiferencia.

También sea cual sea nuestra posición frente al tema es sumamente importante entender que  las redes sociales no son más que una manera de expresión postiza,  una prótesis para el alma que la tecnología ha puesto con gran intensión para enajenarnos y aislarnos de la realidad, una gran droga aprobada por  todos similar al alcohol u otras cosas más “fuertes” que causa graves daños a nivel racional y emocional, y a la vez hace sentir bien por unos breves instantes a quienes las utilizamos.

Finalmente debemos entender, condenar o ignorar nuestra adicción a las redes sociales? que debemos condenar o criticar nuestra vida virtual o nuestra vida real ? las respuestas las tiene usted expréselas, publíquelas y respete las respuestas de otros.  
 
Inspirado en algún estado o publicación de alguien que sin duda tiene alguna trascendencia en mi vida o de lo contrario no la recordaría…!