sábado, 8 de marzo de 2014

Carta a las Mujeres

Carta a las Mujeres

Por: Mauricio Pinzón Blanco

Le doy gracias a la MUJER por haber mordido la manzana... por habernos liberado del insípido paraíso, de la tranquilidad del Edén donde el hombre no hubiera sido sino un animal más entre muchos. No le debemos dar gracias a Dios por haberla creado, pues su naturaleza indomable hace del hombre un ser doblegado ante ella, un esclavo de sus pensamientos, de su silencio, de su calor, de sus palabras, de sus besos que embriagan y de sus mentiras que matan.
Hoy el poeta debe dar gracias, el escritor debe escribir para ellas, las botellas de vino de la mejor cepa se deben consumir en honor a la mujer, pues Bacco se regocijaba en sus bacanales únicamente mezclando vino y mujer, los nadaístas afirmaban que la unión del vino con el yo interior es un poema, y que, así mismo la unión del hombre y la mujer es un poema, siendo la mujer el elemento indispensable para encontrar el placer sublime e insuperable de la vida.
La mujer no solo da a luz al hombre, también hace que el hombre pueda parir su verdad, lo que de sus entrañas y de su corazón brota hasta crear su propia alma, es el motor que mueve nuestros sentimientos, es la naturaleza hecha carne, como el Caribe y sus playas, como la selva y sus flores que son femeninas porque huelen a mujer.
Tan grande debe ser el agradecimiento hacia ellas, que se debe extender ese agradecimiento  aún a las mujeres calificadas por esta sociedad hipócrita y falsa como inmorales, yo digo que la mujer no es inmoral, es la sed que sentimos los hombres por ellas y nuestro insaciable deseo, lo que provoca que ellas muerdan otra vez la manzana.
Hoy le debemos dar  gracias a la  mujer  por tumbar y derrocar a los imperios más tiranos y barbaros de la historia, porque ellas son el principio y el fin de la vida, las receptoras de la especie humana, la tierra fértil que nos alimenta, la que condena al destierro o a la libertad, es ella nadie más.
Que hombre no ha quedado prendado de una mujer ante su mirada indiferente, que ser humano no le pide a su Dios volver a sentirse adentro de su ser y de su alma, quien no espera las horas y deja que el tiempo clave sus afiladas hojas sobre su cuerpo, con la única recompensa de percibir el olor de su pelo  y de sus susurrantes gemidos al ser uno solo.
Hoy me embriago al recordar a una mujer, hoy me sacrifico como el pájaro espino para cantar lo más alto posible el milagro natural de la mujer, hoy es el día en que se debe reconocer que no hay pena ni dolor que no  se pueda sopesar al lado de una hermosa dama, hoy es el día en que conmemoramos su existencia y celebramos su bondad por compartir la vida con nosotros.
Perdona a los hombres porque sí saben lo que hacen, pues contigo no se puede improvisar, perdona a quien te hirió porque nunca lo hizo con intención sino llevado por sus instintos. A cambio de tu perdón el hombre te devolverá  la vida que le diste y se sacrificará en el goce de tu tierno abrazo y en  el calor de tus senos.
Por tu sonrisa, por tus palabras, por tu mirada, por tu pensamiento y por tus acariciantes manos Gracias…! 


Mauricio Pinzón Blanco.